lunes, 11 de marzo de 2013

La autoestima y el ego

Reflexiones desde la mirada de la Psicología Espiritual

 Los seres humanos vamos construyendo desde nuestros primeros años de vida, el ego, esa imagen que el otro nos devuelve a partir de su  mirada,  el reflejo de lo que el otro piensa de mí, lo que le parece que soy, cómo soy etc. Se ve claramente que es solo ficción, pues está armado en el marco de esa relación especular. Yo y el otro quedamos confundidos, y la tarea de toda la vida, será ir diferenciando lo que es mio y lo que no me pertenece y es solo proyección de quien tengo enfrente.
La mirada de los padres, y luego del  resto del entorno, tiene un papel fundamental en el juego de las identificaciones.
Con este mecanismo, se va construyendo la máscara mas grande que comienza a ocultar quien es cada quien realmente, y desde ese disfraz , los actores representan un papel en el escenario de ficción de la vida en esta dimensión material. Eso es el ego. Necesario para vivir en este plano, pero falso y puro espejismo si deseamos conectarnos con el del espíritu.

En la otra vereda...

Y del otro lado del ego, de ese yo falso, se encuentra el Yo Verdadero, aquello que nos conecta con la esencia de nuestro Ser, lo verdadero y fundamental, de donde venimos y a donde tenemos que retornar, realizando el trabajo de recordar quienes somos realmente.

Cuando vibro en la frecuencia de mi alma, nace el sentimiento del amor por quien soy en esencia, un hijo de la Luz positiva, y es entonces cuando la estima por mi mismo puede crecer, en proporción directa a mi conexión con la humildad mas profunda. 
Entonces, ya no estoy puesto como reflejo de una ficción, no estoy conectado con el ego ( que siempre se encuentra en la frecuencia de la competencia, la fragmentación, la proyeccción), sino con la dimensión de la integración, la libertad mas profunda, la autenticidad del ser, y  la responsabilidad.

Cuál es el trabajo?

Desde la escucha profunda de la Psicología Espiritual, la tarea fundamental  consiste en  la reconexión de cada ser humano con su parte espiritual, que logre recordar quien es y de donde viene.
Y especialmente que pueda darse cuenta que su ego es solo artificio y pálido reflejo de su Yo profundo y Verdadero.
Por supuesto que estos pasos serán dados naturalmente, y tendrán que ver exclusivamente con el momento evolutivo en que cada quien se encuentre, con su estado de conciencia en un momento determinado. 
Con la elevación de esa conciencia, el reconocimiento de la diferencia se dará por añadidura. Todo cae por su propio peso.

Ahí está la diferencia

Cuando una persona ya tiene cierto recorrido de trabajo en su interior, tanto emocional como espiritual, es muy sencillo que pueda advertir la diferencia entre el ego y la autoestima sana- que permite el crecimiento en armonía en todos los planos-.
Su captación le permite optimizar los recursos internos que posee, y que potencian sus oportunidades de expansión y crecimiento interno y externo. 
Son personas pacíficas, que confían en la Planificación Divina, confiadas y optimistas, que buscan compartir, sabiendo que hay de todo y para todos, que el Universo es prosperidad y que siempre nos provee de lo necesario y mas.

Las personas que - por el contrario- todavía están en un nivel de conciencia que les permite captar solo la vida en el plano de la materia, son las que más sufren, se desgarran en dramas de ficción, pues carecen de un marco de referencia mas amplio y profundo. Temen caer y no tener red, pues en general no poseen fe en el mundo espiritual y las energías que se mueven entre bambalinas.
Es allí donde el trabajo- con las herramientas cuánticas de la Psicología Espiritual- tiene que comenzar a operar, para posibilitar el salto cuántico de conciencia.
Pues todos necesitamos evolucionar. Sin excepción. Es un mandato cósmico.


Por eso, mi trabajo profesional  tiene como objetivo la integración armónica de ambas partes. Por que eso somos, cielo y tierra, espíritu y materia. Y a esta encarnación vinimos todos a aprender cómo integrarlos.
La integración genera armonía y belleza  y ésta es el reflejo del mundo elevado, colmado de amor y de paz.


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